jueves, 11 de diciembre de 2014

MOTO CROSS EN JEREZ

En Jerez, además de carreras de velocidad, también se organizaron buenas carreras de Moto-Cross pues allí siempre gustan hacer todo a lo grande. Por eso sus carreras de esta especialidad fueron puntuables para el Campeonato de España e incluso del Mundo.
A continuación se pueden ver unas fotos que hice en una carrera del Campeonato de España de 1975 en un circuito que estaba situado junto al Polígono Industrial de El Portal donde tuvieron lugar también las últimas ediciones del Premio Internacional de La Merced (de velocidad). En 1974 estuve participando en esa carrera en la categoría Junior donde también estaba como participante en esa categoría el piloto Toni Elías (padre) con el que estuve a punto de tener un incidente pues tuvimos "un toque" cuando se rompió la cadena primaria de mi Bultaco Pursang al tomar impulso para un salto.

José A. Pérez (Bultaco nº 29) y Alberto Ribó (Montesa nº 33)

Esteban Soler (Montesa)

Jorge Capapey (Bultaco)

Dos Bultaco en pleno salto

Jorge Capapey (Bultaco)

Santiago Babot (Montesa)

Andrés González (Bultaco)

José Ángel Mendívil (Bultaco nº 1) encabezando la carrera

El inolvidable Fernando Muñoz (OSSA)

José A. Mendívil

Un momento de la carrera con Domingo Gris (OSSA nº 4 mirando hacia atrás)

José A. Pérez (Bultaco nº 29) persiguiendo a Fernando Muñoz (OSSA nº 10)


Antonio Marsinyach (OSSA)

Esteban Soler (Montesa)

Domingo Gris (OSSA)

Esteban Soler (Montesa)

Alberto Ribó (Montesa nº 33)

Fernando Muñoz (OSSA nº 10) persiguiendo a Toni Elías (Bultaco nº 41)

José A. Pérez y Ribó

Capapey dando alcance a Alvarado, ambos con Bultaco

Fernando Muñoz (OSSA)

Antonio Marsinyach (OSSA)


Esta fue la clasificación de las dos mangas:


Mi agradecimiento a Pepe Pacheco por facilitarme los archivos del MC Jerezano donde aparecen estas clasificaciones.

Incluyo también algunas fotos de mis "pinitos" en el Moto-Cross:

El "motor home"... con mi Bultaco Pursang Mk6

En el Moto-Cross de El Corte Inglés de Sevilla

En el paddock de Chiclana

Entrenando




Con una Bultaco Lobito 75 en Chiclana

Mi Bultaco Pursang Mk6 con la suspensión de la Mk8
El chiclanero José Verdugo entrenando en el circuito que construimos en Cortadura en Cádiz, donde organicé una carrera para el MC Gaditano en la que no pude participar porque estaba en la mili.

No es Moto-Cross, sino Trial. Pedro Pi en un cursillo organizado por Montesa en Sevilla en 1973. (Entonces iban sin casco...)

lunes, 1 de diciembre de 2014

BATALLITAS DE LA VUELTA A ESPAÑA EN UNA MONTESA TEXAS.-1973


En julio de 1973, en el curso de un viaje que hicimos un grupo de amigos  de Cádiz para ir en moto a ver las 24 Horas de Montjuich, vivimos algunas anécdotas, como es de suponer. En este relato voy a contar algunas de ellas que, dado el tiempo que ha pasado, se han convertido ya en "batallitas".

El viaje lo hicimos José Mª en una Vespa 160, Faly en una Ducati 250 de Luxe, Joaquín en una Bultaco Matador SD y Antonio y yo en una Montesa Texas 175
Llevábamos todo lo necesario para subsistir durante varios días: tienda de campaña, colchonetas, camping-gas, latas de comida, etc de manera que a veces parábamos a comer en alguna venta pero la mayoría de las veces nos preparábamos la comida, sobre todo por las noches cuando acampábamos.


Cargando las motos antes de partir de Cádiz


Pues bien, tras hacer noche en Granada, en Alicante y en Castellón (viajábamos tranquilamente y visitando los lugares que nos parecían interesantes ¡ah! y no había autovías) llegó el día que íbamos a alcanzar nuestro primer objetivo que era Barcelona.

Una de las primeras paradas del viaje en Loja


Haciendo noche en un camping de Granada





Un descanso en ruta


Antonio me relevaba algunas veces en la Montesa Texas

La N-340 cerca de Murcia. (Han cambiado las carreteras ¿eh?)



 Pero al mediodía antes de llegar a Barcelona y tras dejar Sitges nos encontramos con una costa preciosa (El Garraf) y una carretera no menos bonita y decidimos bajar a una de las calas a darnos un bañito y luego preparar algo para comer. Así lo hicimos y aunque el acantilado era de una altura respetable, aparcamos las motos junto a la carretera y bajamos hasta el mar, cosa que nos costó bastante y más aún subir. Cuando, después de prepararnos la comida y dar buena cuenta de ella estábamos terminando de amarrar las cosas en las motos, acertó a pasar por la carretera en dirección a Barcelona, una DUCATI 24 HORAS matrícula de Tarragona con dos ocupantes... pues bien, no hizo falta ningún gesto entre nosotros y todo fué ponernos los cascos y salir a la caza de la DUCATI.  Hasta José Mª con la Vespa. 
El primer tramo era cuesta abajo y eso nos permitió alcanzar cierta velocidad aún con las motos frías. Para los que no conozcáis la carretera de El Garraf os diré que es casi como un puerto de montaña, pero junto al mar (me recordaba en cierto modo al antiguo Despeñaperros y con unos tipos de curvas que se repiten varias veces, pues tiene varios entrantes hacia tierra bastante similares). 


El caso es que uno tras otro fuimos alcanzando a la DUCATI (hasta la Vespa, pues tal era nuestra “picaera” en aquella época) y llegamos a Barcelona creyéndonos unos pedazos de pilotos. Bueno, antes acampamos en un Camping junto a la playa cerca de Gavá y nos dispusimos ir a ver los entrenamientos de las 24 H. 
El ambiente en los alrededores del circuito, que está situado en pleno parque, nos pareció increíble.Había unas motos que no estábamos acostumbrados a ver, sobre todo las japonesas que traían los franceses y algunos afortunados barceloneses. Y el circuito... ¡precioso!

Esta foto es de un prototipo de Bultaco que pudimos ver aparcada, parece la precursora de la Metralla GT, aunque la carrocería todavía es la de la Mk2
Faly el ducatista con una entonces impresionante Ducati 750




Pero lo que nos impresionó de verdad fue ver cómo corrían los pilotos por ese circuito (sobre todo en las curvas Pérgola y Contrapérgola) ¡y nosotros que nos creíamos unos ases... !

Al cabo de un rato de estar en silencio, nos miramos y nos dijimos ¡valiente m…... de pilotos estamos hechos! Ésto sí que es correr y no lo que hacemos nosotros. 



Cartel anunciador de las 24 H de aquel año

Algunas fotos que hice en la carrera:

El vencedor Cañellas  (junto con Grau) con la Ducati. El espectador que lleva el casco "americanizado" es Faly

Varios pilotos en la curva de la Guardia Urbana

Carol (Montesa 46) y Alguersuari  (Bultaco 11)

Grau con la Ducati

Godier-Genoud (Kawa 1000)

La Guzzi 850 de Riva-Gazzola

Los dos primeros clasificados

Una Honda 750




Tomando unas cervezas en el Tibidabo (de izquierda a derecha Antonio, Faly, yo y Joaquín)

Después de unos días en Barcelona, el viaje continuó por los Pirineos, País Vasco, los Picos de Europa y ya de vuelta a Cádiz a donde llegamos tras 2 semanas. 

Parando a comer en Lérida


Un descansito en los Pirineos
En San Sebastián

                  



En Santander


Y fue en los Picos de Europa donde ocurrió otra de las anécdotas que a fuerza de contarla tantas veces, se convirtió también en "batallita".

Cada moto llevaba el equipaje de sus ocupantes, pero la Ducati de Faly, por ser más potente y tener más espacio libre, llevaba también la tienda de campaña donde dormíamos los cinco y también llevaba los utensilios de cocina. Este detalle, banal en un principio, tuvo su importancia como luego veremos.


Por los Picos de Europa








El caso es que llevábamos ya casi dos semanas de viaje, que para un grupo de 5 chavales de 20 años con mucha marcha ya es mucho tiempo y al llegar la noche de un día que estuvimos de excursión por caminos de cabras cerca del Naranjo de Bulnes, tomamos la decisión de emprender el camino de regreso a Cádiz. Además ya teníamos ganas de ver a nuestras novias. Faly fué el que más insistió en que nos levantáramos muy temprano para hacer el máximo de kilómetros para intentar llegar a Cádiz en dos días como máximo. 





Después de una noche de tormenta en plenos Picos de Europa en la que se empapó la tienda (que por cierto no tenía fondo) y con ella toda nuestra ropa, los sacos de dormir, etc, al amanecer el ánimo se nos vino un poco abajo. Bueno a Faly no, porque a pesar de estar completamente empapado seguía roncando. Y para colmo las motos estuvieron muy perezosas para arrancar, de tanta agua que tenían encima. Total que entre lo que tardó Faly en incorporarse y las motos en arrancar, salimos de allí bastante tarde (nuestro "campamento base" en los Picos de Europa lo establecimos en un prado junto a un pueblecito llamado Merodio). 
Tras emprender por fin la marcha y después de un buen rato paramos a comer en una venta que había en la cima del Puerto del Escudo. Allí empezamos a darle la carga a Faly por lo remolón que había sido. Incluso le pusimosEl Tempranillo” por tanto como había insistido el día anterior en salir temprano...
Tanta carga le dimos que agarró un buen mosqueo y sin despedirse, dejó sobre la mesa el importe de su comida y se largó. Al principio no le dimos mayor importancia, pero luego nos dimos cuenta de que ¡se había llevado la tienda de campaña! Y también los utensilios de cocina, pero eso ya nos importaba menos. Además llevaba la moto más rápida por lo que iba a ser imposible alcanzarlo. Bueno, con la esperanza de que lo encontraríamos por el camino antes de que se hiciera de noche, salimos del Puerto del Escudo hacia el sur. 



Por supuesto que no lo encontramos, pues el tío se plantó en Cádiz ¡del tirón! Creo recordar que llegó al día siguiente, después de todo un día y una noche en la moto.



Nosotros por nuestra parte dormimos en una pensión de un pueblo que ahora no recuerdo, cerca de Somosierra. El día siguiente lo pasamos en Madrid ¡ya que estábamos! Y reemprendimos el regreso a Cádiz por la noche. 

Al llegar a Bailén estábamos hechos polvo y paramos en un restaurante a tomar algo y a descansar, pero cuando estábamos medio dormidos (no había amanecido) nos echaron disimuladamente con la excusa de que tenían que regar el suelo. Bueno, en realidad nos dieron unos manguerazos. Total que arrancamos las motos y unos kms más adelante nos tumbamos a dormir en la cuneta hasta que amaneció. 





Cuando abrimos los ojos nos estaba esperando la Guardia Civil junto a la carretera, pero como estábamos en la cuneta en dirección a Madrid y nosotros salimos dando la vuelta rápidamente hacia Cádiz, cuando fueron a reaccionar ya estábamos un poco lejos y debieron pensar que no era cuestión de hacer una persecución. 





Bueno, pues unas cuantas horas después llegamos a Cádiz ante la extrañeza de nuestras novias que no se explicaban lo que había pasado con Faly, pues él tampoco había dicho nada, ya que todavía seguía durmiendo desde que llegó...






De Cádiz al Circuito del Jarama en una Vespa 75. (Año 1970)

Desde muy pequeño me apasionaban los coches y las motos (y los camiones, las bicicletas...) y por supuesto las carreras. Recién cumplidos los 18 años, una de las modalidades de carreras que más me gustaban era la de turismos. Tras leer en varias revistas (sobre todo francesas) reportajes del Campeonato de Europa de Turismos y enterarme de que en el mes de septiembre se iba a celebrar una carrera de 4 Horas valedera para ese Campeonato en el circuito del Jarama de Madrid (bueno, de San Sebastián de los Reyes)  me planteé muy seriamente el ir a verla. Se lo comenté a mi amigo Antonio y él no lo dudó ni un momento... ¿cuándo nos vamos?

El vehículo que disponíamos para el viaje era mi fiel Vespa 75 que tenía desde hacía casi dos años y en ella teníamos que cargar la tienda de campaña, las colchonetas, los sacos y un montón de comida enlatada además de nosotros.

Unos días antes de salir la llevé al taller para una pequeña revisión y sobre todo para quitar las carbonilla de la lumbrera de escape, porque la moto tenía ya bastantes kms.

La Vespa 75 y yo

Así que una mañana temprano del mes de septiembre de 1970 salimos con toda la ilusión del mundo hacia el Jarama. Nos esperaban casi 700 kms. La primera parada fue cerca de Écija para echar gasolina y la siguiente en Córdoba... y ahí empezaron nuestras desventuras.

De momento, cuando íbamos a hacer las primeras fotos del viaje junto a uno de los puentes sobre el Guadalquivir en Córdoba, no funcionó la pequeña cámara Kodak Instamatic 100 que llevábamos. Poco después, cuando arranqué la moto para continuar el viaje, empezó a ir mal, como sin fuerza y ya en la carretera no pasaba de 40 km/h cuando lo normal es que alcanzara casi los 70 a pesar de la carga. Desmonté la bujía, también el carburador y nada, seguía igual. Y a velocidad de Vespino recién salido de la tienda llegamos a Bailén donde, ya de noche, en un taller miraron los platinos pero el mecánico me decía que eso sería de la carbonilla del escape. Yo le decía que imposible, pues me lo habían limpiado antes de salir de Cádiz, así que continuamos ruta.

Al poco rato paramos a pasar la noche en un olivar junto a la carretera donde montamos la tienda de campaña y entre dudas si volvernos para Cádiz o seguir hacia Madrid nos quedamos dormidos. Antonio fue el que me animó a seguir, pues yo estaba un poco decepcionado.

Pero antes de amanecer nos despertaron unos golpes en la tienda de campaña... era una pareja de la Guardia Civil a caballo que nos hizo salir de la tienda. ¿Qué sóis maletillas? nos preguntaron y nosotros pensando ¿dónde habrán visto éstos unos maletillas en Vespa y con tienda de campaña? ¿y dónde estaban los toros? El caso es que nos obligaron a marcharnos cuando todavía era de noche.

Total que algo cabreados por el “plácido” despertar, seguimos recorriendo nuestra querida N-IV y atravesamos Despeñaperros donde intenté de nuevo solucionar el problema mecánico limpiando otra vez el carburador y vi que sin filtro de aire parecía ir mejor, así que nos plantamos en La Mancha circulando a 40 km/ por esa interminable recta. Por lo menos en Despeñaperros volvió a funcionar de nuevo la Kodak Instamatic...


Un descansito en Despeñaperros

En el famoso salto del fraile
Varias horas después llegamos a Manzanares y encontramos un taller donde el mecánico volvió a decir lo mismo de la carbonilla, así que esta vez accedí y, sin desmontar el cilindro, limpió como mejor pudo la lumbrera y la moto volvió otra vez a ser la que era, o sea, que casi alcanzaba los 70 en llano.
Con alegría, y recordando al mecánico de Cádiz, continuamos camino hasta el Jarama atravesando Madrid con emoción (entonces no existía ni la M-30) y por la tarde llegamos a un camping que había cerca del circuito. ¡Lo logramos!

Por la mañana, a primera hora, entramos en el circuito y pudimos movernos por el paddock y sacar fotos a los coches que tantas veces habíamos visto en las revistas. Y después disfrutar con la carrera.

En el paddock del Jarama



Una vez terminada la carrera, emprendimos el regreso por la tarde con el fin de, por lo menos atravesar Madrid y quitarnos algunos kms. 
Pudimos llegar hasta Ocaña e hicimos noche con nuestra tienda junto a unas obras que había a pie de carretera pues estábamos más resguardados y además había agua para lavarnos.
A la mañana siguiente, bien temprano salimos para Cádiz donde llegamos por la noche tras recorrer ese día más de 600 km ¡a 70 km/h en llano!


Este fue nuestro primer “gran viaje en moto” y a pesar de lo que nos costó realizarlo nos hizo aficionarnos aún más si cabe a esta forma de viajar y por supuesto a la moto.

(P.D.: El pelo es auténtico, nada de peluquín, la Vespa me la robaron unos años después, pero la Kodak Instamatic 100 aún la conservo).